Si te cruzas con algún fantasma aquí adentro, simplemente ignóralo; pero si se pone fastidioso, recítale algún verso en voz alta, que con eso será suficiente... (Si te toman por loco, no es culpa mía.)

sábado, 23 de febrero de 2013

Sesenta y seis palabras



Sesenta y seis son las palabras que contiene el texto que ajusticia. Leerlo es  abrir oscuras puertas de pesadilla, una grotesca compuerta al mundo de los demonios. Al llegar al punto final, todo está perdido. No hay talismanes, no hay esperanzas. No rías, no es un juego. Tú y sólo tú, que lees estas palabras eras aquel Jarf Hisugh, que mató a Daemon Khiphtess. Atrapado estás.
             

                                                                                      Rashek



6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Tus escalofríos me avisan que -por lo menos una vez- he conseguido el efecto buscado. ¡Muchas gracias Beatriz!

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  2. Me quedé atrapada en el texto... excelente!
    Te dejo un fuerte abrazo, mil gracias por la visita.

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    1. Recitar uno de tus hermosos poemas es suficiente para exorcizar los efectos de cualquier infierno posible. Un abrazo grande para ti, Cristina. Gracias por comentar.

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  3. Hola César, buenas tardes,
    he quedado atrapado al llegar al final,
    pero si todo laberinto tiene una salida, quien dice que ésta última puerta no sea la que estaba buscando?...
    Un gran abrazo

    (66 palabras sin comas y sin puntos)
    Excelente.

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    1. Entre vos y yo, Ariel, te cuento que de este lado uno la pasa bárbaro, sshhhh.

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