Si te cruzas con algún fantasma aquí adentro, simplemente ignóralo; pero si se pone fastidioso, recítale algún verso en voz alta, que con eso será suficiente... (Si te toman por loco, no es culpa mía.)

viernes, 15 de febrero de 2013

La enamorada pertinaz



En vano intentas explicarle que las cosas han adquirido un cariz extraño, que no debieran ser así, que es inútil insistir. Ella te mira, como no entendiendo, acaso distraída, evanescente por momentos. Y es, por momentos también, que recuperas fuerzas sólo para evocar palabras a modo de hechizos, y que terminan siendo plegarias desbordadas de ademanes obscenos. «La niña -le dices en voz baja, mientras ladeas el cuello- ya no quiere verte». Gesticulas, ruegas, giras en tu eje, gimoteas, mientras lentos y callados transeúntes te observan al pasar por la calle angosta. «Yo he superado por fin, nuestra separación, quiero comenzar una nueva vida», le imploras. Esta escena se ha repetido hasta el cansancio; una cinta desgastada de un viejo cinematógrafo envolviéndote el pescuezo, una tenaza dilacerándote el alma. Lloras. Desconsolado. Entiendes que nada conseguirás multiplicando súplicas. Entiendes que ella volverá a golpear tu puerta, y que sus golpes retumbarán en tu cabeza como una masa obsesa y lacerante. Destrozas, flameado de ira, un ramo de rosas que llevas en la mano. Se lo tiras a ella, que lo esquiva sin mover un músculo. Sientes el tenue golpe de un pétalo, la dureza de ciertas espinas, tronando… contra la fría losa de su tumba.

                                           Desde las catacumbas de mi alma, con amor... Rashek.


Para aquellos que quieran escuchar el audio del cuento, les dejo la grabación a continuación, no sin antes pedirles las disculpas del caso, dado ciertos inconvenientes técnicos que he tenido con mi pequeño y difícil micrófono. Además, sabrán disculpar los visitantes de otros países, el abuso de un arraigado yeísmo, tan característico de estas tierras.










6 comentarios:

  1. Buena micro, César, muy bueno.

    Una pieza bien trabajada, con una elección del narrador muy acertada, un manejo del péndulo narrativo preciso y una construcción de la atmosfera destacable. En la relectura se notan las pistas justas como para que el lector no pueda argumentar que ha sido engañado.

    ¡Gran trabajo!

    Un saludo,

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  2. Que sea justamente Pedro Sánchez Negreira el que me regale este halago, el mismo Pedro que por esos vericuetos del destino tuve la suerte de encontrar (de leer) en la web hace tan sólo unos días atrás (y por quien sentí una inmediata y profunda admiración por su técnica, por su cadencia, por sus historias...) es para mi un verdadero honor. Siempre he soñado con poder compartir un intercambio con algún escritor admirable. Hoy el sueño se me ha cumplido. ¡Gracias!

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  3. Después de leer el, acertadísimo, comentario de Pedro; solo me queda unirme a sus palabras.
    De tu voz y de la música que la acompaña, decirte que son un complemento perfecto para tu relato.
    Saludos

    Pdt: Gracias por tu visita y tus palabras.

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  4. Ana, tu visita me honra. Muchas gracias a ti, por tus historias y por tus bellas palabras. Un gran abrazo. Nos vemos pronto.

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  5. Me ha gustado César. Llegar a superar un adios es duro, pero más duro es cuando vienen a decirte que sigue ahí después del dolor.

    Me parece grande la forma del relato.

    Un abrazo

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  6. Que te haya gustado a ti, Soledad, me hace muy feliz, dado que tú, con una maestría única, escribes sobre temas predilectos para mí. El amor, la muerte, el paso del tiempo, la noche, las pasiones surcan tus versos o tus párrafos de manera inquietante. Definitivamente de lo más bello que he leído en los últimos tiempos. No por nada he entrado a tu página. Un lugar en donde uno se siente colmado. Abrazos.

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No tengas piedad...