Si te cruzas con algún fantasma aquí adentro, simplemente ignóralo; pero si se pone fastidioso, recítale algún verso en voz alta, que con eso será suficiente... (Si te toman por loco, no es culpa mía.)

jueves, 21 de marzo de 2013

En el precipicio






  Lentos pasos escalan una saliente inclinada. Una lejana montaña asciende dueña del horizonte, quiebra la tierra al ser proyectada en los ojos del hombre, fastuoso juego visual inyectado en su decidido acercamiento al precipicio. El hombre se abalanza hacia el borde donde la tierra acaba;  su cuello se inclina, sus ojos polvorientos golpean contra la tierra hundida en su propio infinito, en su matriz, observan la sangre de árboles lejanos,  penitentes amigos del silencio, cómplices del viento. Adelante, aguas que lamen montañas. El hombre de los lentos pasos clava sus pies en la tierra: sus ojos se estrellan en el horizonte, se cierran.  Siente que la montaña inalcanzable lo llama, que el viento pronuncia su nombre. Brevemente piensa en su familia, en sus pequeños hijos. Un viento temible que imita voces, carcajadas de niños. Se burla de él, de sus miedos. Duda el hombre en su quietud, en la oscuridad de sus párpados, en su precaria pequeñez. Pero la montaña y el infinito y el precipicio lo llaman. Le gritan. Cruje una naturaleza incontenible que acalla voces y  risas. Sus  párpados se abren. Inspira. Reza. Va a saltar. Va a caer. Lo sabe. Lo siente. Lo desea. Retrocede con decisión, como poseído o demente, para darse impulso, para que los filosos bordes del despeñadero no descosan su carne demasiado rápido: es preferible golpear contra las copas de los árboles o contra la misma planicie. Es preferible que su impacto sea letal. 
  Acelera un ritual preparatorio. Balbucea mínimas plegarias, se persigna. Aprieta los puños. El hombre de los lentos pasos corre a zambullirse en el vacío. Mientras su vista se sacude a zancadas, vuelve a pensar fugazmente en sus hijos. Pensamiento inconcluso. A sus pies se los traga el viento.

  Gritos diluyéndose hacia abajo. Hacia las entrañas de la tierra.  Ojos con lágrimas. 

 Resuenan ecos desesperados que se alejan excesivamente rápido. Se arrepiente: «Demasiado tarde», piensa. Precarios vuelven sus recuerdos, mientras atraviesa la línea recta dibujada por un pájaro… 

   Ahora sueña…

  Lo arrulla un viento con manos que lo impulsan, que invierten su destino. De pronto, el hombre que sueña acompaña el vuelo ascendente de las aves. El viento, que ya no se burla, lo eleva: abraza un arnés que abraza al hombre, que abraza  unas mágicas alas de tela triangular. 

   Vuela majestuoso, vuela imparable, vuela incontenible…

  Deslizándose por sobre las aguas, rumbea hacia la ladera de la gran montaña. Respiración insondable. Una tropilla de caballos define sus latidos. Su fe acaricia a la gran montaña. «Sabíamos que podías hacerlo», le balbucean la piedra, la tierra, el cielo y los pájaros. 

 Su primer salto en soledad no ha sido un sueño: ha sido, simplemente, temerario y maravilloso. 

  Como la vida misma.-


                                                                                             César Augusto Pacheco


Adjunto el audio del cuento para quien quiera escucharlo:


28 comentarios:

  1. Que no terminen los sueños
    que nunca deje de volar
    siempre César, lo demás es lo de menos
    ante tanta majestuosidad

    Besos

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  2. Volemos con los sueños, muy lejos, dejemos que nos atrapen, que no nos suelten, que permanezcamos por unos minutos en esos vuelos... soñando.

    Un beso.

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  3. "Su primer salto en soledad no ha sido un sueño: ha sido, simplemente, temerario y maravilloso"
    Entonces no hay ninguna duda de que ha merecido la pena ^_^

    Un abrazo.

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  4. que hermoso texto!!! lo deja a uno con los pelos de punta, pensando en las caídas que luego son simplemente momentos del preámbulo de un ascenso.

    SALUDOS CESAR

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  5. Debe ser maravilloso sentir la sensación de libertad y plenitud que sienten los pájaros.... el se animó a cumplir su sueño.
    Bellísimo texto César, un placer leerte, te dejo un fuerte abrazo!

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  6. y tu lo dices al final, como la vida misma
    buena lectura para mi,
    saludos

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  7. Soñemos, soñemos juntos, que siempre hay otra oportunidad. Bienvenido Omar. A María y Ame, gracias por regresar una vez más. A Paraíso, Escarcha y Cristina, gracias por persistir en el tiempo pese a mis dislates. Les debo una aspirina a estas alturas... Abrazos a todos.

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  8. Me encantó esa sensación que transmitís de 'estar al borde' y aún así hacerlo, porque hacerlo te hace libre, más allá de lo que pueda suceder después.
    Me hizo pensar en lo que hacemos: en escribir, es un salto que damos cada día, cada semana, cada tanto. Y nos hace sentir tan bien. ¿A vos no?
    Un abrazo.
    HD

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    1. Es tal cual Humberto, hay que saltar, hay que animarse, Hacer lo que amamos, lo que nos hace sentir vivos, antes de que el gusano laborioso horade nuestra carne. Persistamos en nuestros embates literarios entonces. Un abrazo grande.

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  9. Hola César, buen día,
    hoy debo decir que leerte fue ver un fragmento de intriga en High Definition,
    una magnifica descripción de la emoción a sentir (miedo) y la emoción vivida (la gloria de volar)
    una gran entrada, con una gran salida.

    Hermoso el paisaje,
    pero hay que tener agallas para pararse de cara a la nada =(

    un fuerte abrazo

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    1. Y si, no es fácil vencer los miedos, pero es preferible morir en el intento a quedarnos quietos... Abrazos Ariel.

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  10. En el transcurrir de nuestras vidas, damos pasos agigantados, nos paramos al borde de un abismo y… nos echamos al vacío. Para esto debemos tener el coraje de hacerlo, pues, en el impulso de dicha acción, reposan nuestros ideales... nos crecen alas y aprendemos a volar.
    Hermosa prosa que nos lleva a apreciar la vida y sus riesgos…viaje en soledad que necesita ser temerario y audaz para alcanzar la belleza y esplendor de una meta.
    Siempre disfruto con tus reflexiones. Narración impecable.
    Abrazos efusivos, Rashek.

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    1. ¿Vale la pena arriesgarlo todo por un ideal...? Por supuesto, de esas mínimas y a la vez grandiosas hazañas personales se nutre una vida que merece ser vivida. Me fascinó tu comentario Ceciely. Le pongo un marco y lo atesoro... Abrazos.

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  11. Voy a subir en mi otro blog (lasangredemismaestros.blogspot.com) textos de terceros autores en relación al tema que nos convocó en esta entrada: las ganas de vivir y de luchar más allá de los tropiezos. Gracias a todos.

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  12. PD: la grabación quedó muy bien!
    Bonito fin de semana.

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    1. Por suerte! Es como si un ángel hubiera acudido en mi ayuda...

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  13. La leerte he sentido como una gran dosis de adrenalina se ha apoderado de mi. La vida está llena de abismos, de pasos en falso en los que nos puede llevar a un vacío sin vuelta atrás. Hay que ten valor para sucumbir irremediablemente, pero más valor se necesita para enfrentarse al día a día.

    Me ha gustado, lo he ido viviendo mientras leía.

    Besos, Cesar.

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    1. Estoy muy contento de haber podido transmitirte tales sensaciones Soledad. Abrazo grande.

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  14. Bueno al principio pensé que se iba a suicidar pero, o me equivoco o es una amante de vivir el riesgo. Le gusta saborear los sentimientos al límite, creo yo.
    Un abrazo.

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    1. Es una de las lecturas probables la tuya, omha. Una buena lectura. Gracias por comentar. Abrazos.

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  15. ¡Precioso el escrito, César! Te aplaudo con ganas.
    Lleno de lirismo, recreas ese momento previo de tensión, de saltar o no saltar, de atreverse o no atreverse. Cuando se atreve, se libera. Desde esta lectura, es un texto que anima.
    Pero si le aplico una lectura desde otra perspectiva, aterra, pues entiendo que la muerte en el vuelo que nos está vedado a los humanos es la liberación. También me gusta muchísimo desde esta lectura y no pierde un ápice de poder evocador y lirismo.
    Un abrazo.

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    1. Acaso hayas desnudado con tu comentario todos los sentidos ocultos o insinuados en el relato, Isabel. Gran lectura. Muchas gracias. Abrazos van.

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  16. El primer salto siempre es el mejor, Me ha gustado este salto al vacío, muy visual.
    Un abrazo.

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    1. Raúl (Sbark) es un placer tenerte por aquí. Y sí, si los saltos salen bien son bonitos... Y si no, quién sabe... Abrazos.

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  17. Uff, que angustia. Está tan bien escrito que es muy creíble. Es una de las cosas que admiro en los escritores, ese ponerse en el papel y la mente de, en este caso, de un suicida. Pero además tú le has seguido en la caída. En fin, que me ha gustado.

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    1. Ay, ay, ay, querido Ximens, ¡me has hecho reír a más no poder! Comentando tu admiración por los escritores como si tú no pertenecieras al club... ¡y vaya miembro que eres...! ¡Hazte cargo de la locura y los vicios que trae aparejada tu genialidad artística hombre! Ja ja... Gracias por tus palabras Ximens. Un abrazo.

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  18. Yo siempre ando dudando. Me ha subyugado este audio, en su estructura, en su forma, en la cadencia de tus palabras, por la música de fondo.
    El modo en el que relato se eleva y de una historia gris crea una única historia, una historia extraordinaria.
    Su primer salto en soledad es la propia vida.
    No se, tiene varias lecturas. Podemos estar muertos aún teniendo vida (tengo un poema por ahí sobre eso) y podemos estando vivos saltar de nuevo a "vivir". No se.

    El sentido es profundo y de cada uno pero la estructura es magistral. De verdad.

    Un abrazo César.


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  19. Por cierto, te tragaste el vacío. ; )

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No tengas piedad...